Comida Rápida y Sana

Viernes, 19 Septiembre   

Pese a su elevada densidad energética, relativo poder nutritivo y abundancia en grasas y aditivos, las pizzas, hamburguesas, bocadillos, salchichas y patatas fritas, no son tan malos. Pueden ser saludables si se preparan adecuadamente y se incluyen en una dieta equilibrada.

Hace unos días tuve ocasión de compartir una magnífica botella de uno de mis tintos preferidos, un gran Chambertin (Borgoña), con un amigo aficionado a los vinos “modernos”. Siguió muy atento mis maniobras previas y, cuando le serví vino en su copa, abrió unos ojos como platos y me espetó: “pero ¡esto no es un tinto! ¡Esto es un clarete!”

Comer con conciencia

La comida rápida sigue conquistando paladares y ganando espacio en las mesas de la casas, bares y restaurantes, debido a su comodidad y a la falta de tiempo que nos impone la vida a toda prisa de las ciudades. No sólo aumenta la cantidad de personas que la consume, sino la oferta de este tipo de alimentos.

La rapidez de servicio, los horarios amplios y precios económicos, así como la variedad de platos sabrosos y sus amplias redes de establecimientos, son algunas de las ventajas que llevan a cada vez más personas a optar a menudo por este tipo de alimentación.
Pero ¿la denominada fast-food, que algunos llaman irónicamente fat-food, es decir comida grasa, debido a su aporte calórico, es saludable? ¿O su mala imagen tiene una base real?

Para algunos expertos esta alimentación no es tan negativa, siempre que se consuma en forma y cantidades moderadas, evitando que se convierta en un hábito, en el componente principal de la dieta o en el sustituto de alimentos básicos.

Para incluirla en la dieta, recomiendan tomarla como plato único en una de las dos comidas principales diarias, preferiblemente la del mediodía, y que su aporte calórico se compense a lo largo de la jornada con otros alimentos menos energéticos y complementarios, para recibir nutrientes de todos los grupos.

Los médicos nutricionistas españoles Luz García, Gregorio Mariscal Bueno y Esther de la Paz, de Madrid, explican las luces y sombras de la comida rápida.